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sábado, 5 de octubre de 2013

SALMO 94

Estos hermosos versículos han sido de gran bendición a mi vida, espero también a ti te fortalezcan:

19 En la multitud de mis pensamientos dentro de mí,
Tus consolaciones alegraban mi alma.
20 ¿Se juntará contigo el trono de iniquidades
Que hace agravio bajo forma de ley?
21 Se juntan contra la vida del justo,
Y condenan la sangre inocente.
22 Mas Jehová me ha sido por refugio,
Y mi Dios por roca de mi confianza.
23 Y él hará volver sobre ellos su iniquidad,
Y los destruirá en su propia maldad;
Los destruirá Jehová nuestro Dios.

LA ORACIÓN


Lucas 21:36
La oración es la manera en que nos comunicamos con Dios. Debemos ser sensibles a las respuestas de Dios, no solo poner nuestras peticiones, sino acostumbrarnos a esperar la respuesta de Dios o sus instrucciones.
Leer Jeremías 29:11-14
Dios quiere hacernos bien y quiere responder a nuestras peticiones, para ello tenemos que pasar tiempo y tener el deseo de encontrarnos con Él, por ello debemos de ser íntegros.
George Muller, pasó muchas horas de rodillas, poniendo sus peticiones delante de Dios, llegó a atender ochocientos niños huérfanos y más de 30 misioneros y los recursos materiales que necesitaba llegaron siempre , sin tener que ir a pedirle el dinero a nadie.
Leer Juan 14.23  Es muy importante que guardemos la Palabra de Dios, es decir que conozcamos la Biblia y  respetemos obedeciendo SU palabra. Él dice que nos va a responder, por eso, esperemos la respuesta.
Leer Jeremías 33:3  Indica que el responderá a nuestro clamor, acostumbrémonos a esperar la respuesta de Dios, porque eso va a fortalecer mi fe, mantengámonos alerta, esperando por SU respuesta.
Dios pone en nosotros el deseo de orar y abre camino en lo que quiere que hagamos, pero debemos de ser congruentes; hacer lo que Dios quiere que hagamos y no lo que nosotros queremos hacer, recordemos que nuestros caminos no son sus caminos, Él tiene su manera de hacer las cosas (Isaías  55:8) y nosotros debemos adecuarnos a Él y no al revés.
El modelo de oración que nos enseña el Señor Jesucristo no  debe  ser repetido hasta el cansancio sino completado con nuestra propia experiencia, es decir cuando decimos “santificado sea tu  nombre” nosotros podemos  mencionar los nombres de nuestro Dios, recordando así que es lento para la ira, que es príncipe de paz, que es nuestro Padre Eterno, y de esta manera ir  dándole un sentido particular a lo que implica la frase “santificado sea tu nombre”.
Leer Juan 8:15, Dios debe tener un espacio en tu vida y permitir que sea Él quien dirija tu conducta porque ya tiene una estrategia y ésta la conoceremos en nuestros tiempos de oración.
Leer Romanos 8:26, a veces no sabes cómo debes de pedir, pero el Espíritu de Dios si sabe, el Espíritu Santo está aquí para ayudarnos, sino sabemos cómo pedir las cosas como conviene el Espíritu Santo nos ayudará siempre, oremos manteniendo una conducta humilde y sincera delante de Dios pues nunca rechazará al humilde (Is. 62:2).
Leer Salmo 34:4, cuando lo buscamos sinceramente Él nos responde, aunque no siempre va a responder como nosotros queremos, pues es soberano y conoce el plan completo que es mejor para nosotros. Juan 11: 1-6.
Tarea : Orar por uno de sus compañeros de grupo, durante toda la semana, pedirle a Dios que se fortalezca el carácter de Cristo. Escribir el padrenuestro e irlo adecuando a mi situación.                                                                                                                    

miércoles, 11 de julio de 2012


LA GRATITUD

2 Reyes 5: 1-11
Son muchas las cosas que pueden apartarnos de seguir a Dios y ver en nuestras vidas reflejado su Poder y Su amor, son muchas las razones que pueden hacernos perder nuestro primer amor: esa relación profunda y constante con Dios que nos activa e impulsa a continuar, por eso,  me gusta oír la historia de Naamán, el leproso.
Naamán no pertenecía al pueblo judío, es decir, que para los tiempos del Antiguo Testamento, él era considerado un “impío” un extranjero, alguien que no conocía al Dios, verdadero, para quien no hay nada imposible.
Y sin embargo….
Cuando Naamán oyó por la boca de una muchachita que servía en su casa, de un profeta que sí conocía a Dios y que por esa relación con Él podía sanarle de su lepra, se preparó para recibir su restauración…¿por qué digo que se preparó? Porque llevó regalos para el profeta, no fue con las manos vacías a la tierra de Eliseo, creyó que podía ser sanado, y su fe le alcanzó para su sanidad y  aún para ser nombrado por nuestro Señor Jesucristo.
En su camino a  recibir la sanidad, encontró muchos tropiezos, pero el perseveró, decidió creer y tuvo que dejar caer muchas capas de orgullo para que pudiera verse su carácter. Este hombre fue un gran líder, a quien Dios concedió grandeza y salud y  hasta el día de hoy su historia nos recuerda que no siempre Dios va  a hacer las cosas como nosotros esperamos, pero que sin lugar a dudas, la fe es imprescindible para recibir lo que Dios nos ha prometido.
Naamán creyó desde el primer momento que recibiría sanidad y pensó en agradecer por esa restauración, él se preparó y llevó muchos regalos y creo que fue esa actitud; ese corazón agradecido lo que le permitió recibir su sanidad. Mantuvo su confianza  desde que decidió ir a buscar su rehabilitación llevando todos esos regalos,  y la respuesta de nuestro Dios ya estaba esperándolo.
No dejemos que el rencor, el dolor, o los ires y venires de estos tiempos nos impidan tener un corazón agradecido, que cuando Dios nos vea lo primero que brille delante de  Sus ojos sea nuestra gratitud, porque todo lo bueno que tenemos en nuestra vida viene de Él y preparémonos como lo hizo este general. No olvidemos que Él nos ama y quiere lo mejor para nosotros.

Susana Lamada